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CASCADA ÑIVINCO | CAMINO DE LOS SIETE LAGOS | NEUQUÉN

POR JESICA VIÑES | FOTOS EZEQUIEL GARCÍA

 

Escondida dentro de un bosque de ñires y cañas colihue, entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes, se encuentra este conjunto de cascadas. Un lugar ideal para la familia.
 

Comenzando nuestro andar desde Villa La Angostura, tomamos el camino de los Siete Lagos con dirección a San Martín de los Andes. A medida que avanzamos, dejamos atrás el lago Nahuel Huapi, el Correntoso, a nuestra izquierda el Espejo Grande y luego el acceso al Espejo Chico. Reaparece a nuestra derecha el lago Correntoso. Luego de unos minutos lo dejamos atrás. Luego de pasar el desvío a Villa Traful, transitamos unos 20 kilómetros más: a nuestra izquierda

 

podemos ver entre las montañas un curso de agua que brilla entre el bosque. Allí vamos. Dejamos el auto en el estacionamiento al lado de la ruta y empezamos a andar, ahora a pie (es ideal llevar calzado para vadear). Luego de unos minutos nos encontramos con un río que atraviesa nuestro camino y encontrar un buen lugar para cruzarlo es nuestro desafío. El resto del camino transcurre en medio de un bosque autóctono de ñires y cañas colihues. En medio del silencio, nos sorprenden los cantos de las aves que habitan esta zona, como el del chucao. Toda la senda se encuentra perfectamente señalizada. Poco a poco empezamos a escuchar el sonido del agua. El sendero nos regala un anticipo de nuestra cascada al dejarnos en una playa abierta, ideal para hacer un picnic sobre el río. Pero aun no es momento de parar. Tras unos minutos más llegamos sí a este asombroso espectáculo de la naturaleza: un conjunto de saltos de 3 pisos aparece ante nuestros ojos. El lugar nos invita a descubrir y explorar cada uno de estos saltos con mucho cuidado. Los rayos de sol se filtran entre los árboles para iluminar la bruma que nos envuelve y refresca. Se pueden apreciar los efectos del invierno y el deshielo de la primavera; los troncos atrapados entre los saltos de agua crean puentes para dejarnos pasar de un lado a otro. El sonido del agua no es el único protagonista del lugar. No es raro que alguna pareja de Martín Pescador aparezca para deleitarnos con sus vuelos y zambullidas en busca de algún pez.