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Palacios de la Patagonia

POR FRANCISCO BEDESCHI

Domicilios aislados de ciudades invisibles.

La Patagonia, como sabemos, es una tierra muy amable, libre de grandes conglomeraciones urbanas. De hecho, es una las zonas menos pobladas del planeta, con increíbles vistas lejanas, despojadas de todo lo que tenga que ver con presencia humana o de modernidad. Pero todo es relativo (o casi relativo): algunos afortunados y acaudalados “adelantados” (como don Pedro de Mendoza, Alvar Núñez Cabeza de Vaca o Rodrigo de Quiroga pero bien distintos) han ido conformando en estos últimos confines de la Tierra sus preciados reductos patagónicos.
Hay de todo: herederos de variopintas fortunas europeas, exitosos conductores de televisión, inversores bursátiles y, por supuesto, políticos locales casados con mujeres ricas. Demás está aclarar que estas mansiones sólo se destinan al solaz y esparcimiento de sus propietarios y amigos, ya que están enclavadas en sitios aislados, donde construir y llevar los servicios –gas, agua, electricidad- es muy costoso. Están ubicadas en campos que no tienen producción ni rentabilidad, por lo que el mantenimiento, en algunos casos, requiere de varias decenas de personas para tener a punto estas increíbles mansiones que, en algunos casos,  se habitan solamente un par de semanas al año.Aquí va, desde el aire, una pequeña muestra de  los palacios de la Patagonia.

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